Arrecife Colectivo AM

 

ESP

Participa como invitado del Colectivo A.M en la exposición Arrecife realizada en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México en el año 2013.

Un arrecife es a la vez un cuerpo y un documento de ese cuerpo.Sus cadáveres acreditan su historia y sostienen su cuerpo vivo.

-Steve Zissou   

Arrecife es un proyecto que propone invertir, a partir de la danza, la lógica del archivo para someterla a la de la escena: la del reino de lo que desaparece en el acto mismo de su materialización y que no puede residir en sus restos materiales. Durante nueve días se repite una coreografía. Cada día, un colaborador diferente documenta algún elemento de los cuerpos en acción y lo inserta en un depósito que es a su vez un intento de archivo.  La tarea que se propone el colectivo A.M. es una puesta en escena de los límites del archivo, un desafío a su fuerza de ley en complicidad con la finitud. What happens in Vegas, stays in Vegas. La premisa es que el acceso a este anti-archivo -un riguroso intento de documentación  articulado desde el campo de conocimiento de cada colaborador (artistas visuales, científicos, ingenieros de sonido, etc.)- dependa de la presencia de un cuerpo en movimiento sin el cual desaparece; este  ejercicio le impedirá efectuar el mandato de cerrarse, establecerse y ponerse al abrigo. El registro se convierte entonces en una prótesis del cuerpo en movimiento que nunca se sostiene por sí sola, puesto que lo vivo nunca desaparece en presencia del archivo, se produce una tensión entre ambos. La fisión que asedia desde el origen a la experiencia generada para ser archivada- la operación de separación entre la impresión y la impronta-  es revertida al archivo. La lógica de robo de autonomía se invierte.  Si la danza va a entrar al museo tiene que defender su temporalidad y su inmaterialidad. Pero ¿qué tipo de inmaterialidad? El nuevo entusiasmo por la danza en la escena contemporánea internacional, responde también a una lógica específica de mercado y a una sociedad basada en  el intercambio laboral y cultural de valores inmateriales. Las experiencias han reemplazado a los objetos como mercancía primaria. En 1998 B. Joseph Pine II y  James H. Gilmore  acuñaron el término “economía de la experiencia” con el cuál inscribían a la experiencia como el siguiente paso evolutivo de la economía: Las materias primas son fungibles, los bienes tangibles, los servicios intangibles, y las experiencias memorables. Se trata de generar las condiciones de posibilidad para que la danza entre al museo conservando su naturaleza inmaterial sin domesticación, no como una mercancía acumulable por ser memorable sino  postulando la inmaterialidad soberana y por lo tanto finita. 

(texto escrito por Alejandra Labastida y el colectivo AM)

 

ENG

Participates as a guest of the A.M Collective in the Arrecife exhibition held at the University Museum of Contemporary Art of Mexico in 2013.

A reef is both a body and a document of that body. Their corpses attest to their history and support their body alive.
-Steve Zissou


Arrecife is a project that proposes to invert, based on dance, the logic of the archive to subject it to that of the scene: that of the realm of what disappears in the very act of its materialisation and that cannot reside in its material remains. For nine days a choreography is repeated. Every day, a different collaborator documents some element of the bodies in action and inserts it in a repository that is in turn an attempt to archive.
The task proposed by the A.M. it is a staging of the limits of the archive, a challenge to its force of law in complicity with finitude. What happens in Vegas, stays in Vegas. The premise is that access to this anti-archive – a rigorous attempt at documentation articulated from the field of knowledge of each collaborator (visual artists, scientists, sound engineers, etc.) – depends on the presence of a moving body without which disappears; This exercise will prevent you from executing the command to shut down, settle down, and take shelter. The record then becomes a prosthesis of the moving body that never stands on its own, since the living never disappears in the presence of the archive, there is a tension between the two. The fission that haunts the experience generated to be archived from the origin – the separation operation between the impression and the imprint – is reverted to the archive. The autonomy theft logic is reversed.
If dance is to enter the museum, it has to defend its temporality and its immateriality. But what kind of immateriality? The new enthusiasm for dance on the international contemporary scene also responds to a specific market logic and a society based on labor and cultural exchange of immaterial values1. Experiences have replaced objects as primary merchandise. In 1998 B. Joseph Pine II and James H. Gilmore coined the term “experience economy” with which they inscribed experience as the next evolutionary step in economics: Raw materials are fungible, tangible goods, intangible services , and memorable experiences2. It is about generating the conditions of possibility for dance to enter the museum while preserving its immaterial nature without domestication, not as a commodity that can be accumulated because it is memorable but by postulating sovereign and therefore finite immateriality.
(text written by Alejandra Labastida and the AM collective)

 

2013